El pequeño museo de Roizo

Arte en miniatura

Los Doce Robles

Curioseando por Campillo de Ranas, encontramos el pequeño museo de Roizo, donde las miniaturas son sus protagonistas indiscutibles. Uno esperaría ver salir por una de esas pequeñas puertas al capitán Lemuel Gulliver en su viaje por Broddingnag…

En su lugar, Juan Andrés Roizo es capaz de reducir cualquier vivienda tradicional a la mínima expresión pero con el máximo detalle. Un arte que no sólo requiere habilidad manual y precisión, sino mucha observación y un gran estudio del detalle. Y, por supuesto, paciencia. Esa virtud que ahora no se estila.

Cuando uno está delante de sus creaciones puede apreciar la capacidad para recrear hasta los nudos de la madera en una puerta y ver cómo todo guarda proporción y armonía. Esto no es fortuito, se consigue trabajando una madera a la escala en la que están hechas sus obras de arte.

La observación del detalle es la base y el principio de cualquiera de sus hogares, edificios, molinos, tainas…; pequeñas obras que representan viviendas y oficios tradicionales de la Arquitectura Negra de Guadalajara. El interior de una chocolatería, una paridera del alto Tajo o una casa manchega de cualquier pueblo de interior, todas ellas, guardan el sabor de antaño, sus costumbres, sus que haceres… como si estuvieran realizadas a tamaño real. Su galería de arados y útiles de campo es vasta y minuciosa pues abarca no sólo los propios de Castilla La Mancha sino también de otras comunidades.

En la Sierra de Ayllón y Ocejón, dentro del parque natural de la Sierra Norte de Guadalajara, encontramos espacios singulares como el de Roizo. Un ejemplo de que las pizarras y cuarcitas típicas de su arquitectura son seña de identidad de este territorio y se reflejan a cualquier escala.

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