Los tesoros de las Sierras de Ayllón y Ocejón

Tradición y disfrute

Los Doce Robles

Nuestra Sierra es vasta con más de 10 mil hectáreas y rica en biodiversidad. ¿Qué más se puede pedir? Desde una mirada preocupada por el futuro se puede pedir más apoyo por parte de las administraciones para conservar y mantener las montañas del Sistema Central con salud. Pero más allá de estas acciones está en nuestra mano ofrecer al viajero, que busca destinos nuevos, una sierra única por los secretos que esconde.
Las Sierras de Ayllón y Ocejón ofrecen grandes posibilidades. Su arquitectura negra destaca por la pureza tradicional de sus pueblos, construidos con pizarra y cuarcita como antaño, aunque ya con ventanales abiertos al mundo pues no sólo cumplen la función de respiraderos. La Vereda y Matallana son dos ejemplos de que el paso del tiempo no ha cambiado para ellos. Abandonados porque ahí se quedaron, cobijan en el estío a los que los remozan para su uso y disfrute. Los otros pueblos negros más transitados y con más vida tienen a Campillo de Ranas como Ayuntamiento, y a Majaelrayo como el último del valle yendo hacia el hayedo de Tejera Negra. El más turístico es Valverde de los Arroyos conocido por la cascada de Despeñalagua y su arquitectura dorada con más cuarcita que pizarra en sus casas balconadas. Separado de Campillo de Ranas y Majaelrayo de manera natural por el pico Ocejón de 2.048 m. hace honor a su nombre por sus arroyos siempre manando agua y regando castaños y frutales.
Su naturaleza cobija robledales y hayedos, zarzamoras y arándanos para hacer mermeladas, flora rupícola que crece en fachadas y muros de pizarra… En primavera respirar sus aromas nos abren los sentidos y los ojos a contemplar especies relícticas (serbales, acebos, genciana alpina…) más propias de otras montañas de mayor altitud. Por sus ríos de aguas limpias, el Jarama, el Sorbe y el Bornova, aún se dejan ver nutrias. Ya entrado el verano podemos encontrar praderas que no agostan donde pace ganado, pues esta es zona ganadera, con cañadas y vías pecuarias por donde los pastores realizaban la trashumancia. De valor ornitológico son las rapaces y carroñeras que se atisban según el emplazamiento: Águila real y perdicera, buitre negro y leonado, alimoches y cigúeña negra. Este parque natural, aún desconocido para muchos, es un filón para observar un buen número de especies y practicar disgiscoping o directamente fotografía especializada en fauna, aves o flora. Recuerda su nombre: Parque natural de la Sierra norte de Guadalajara.

Los Doce Robles


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